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Historia
Historia
Los primeros restos humanos se remontan a la prehistoria (Neolítico o Calcolítico), de todos modos su historia no esta bien documentada hasta la época de la reconquista.
Parece que corresponde a la antigua Lestigi y los historidores no se ponen de acuerdo sobre si su origen es Celtíbero o Romano.
En cualquier caso el primer testimonio documental es de 1282 cuando Alfonso X "el sabio" le pide ayuda al Sultán de los Benimerines, Ben Yusef o Abu-Yusuf Ya'qub (1258–1286) , para que le auxilie contra la sublevación de su hijo, el futuro Sancho IV.
El Sultán le emplaza en Zahara, que es una importante fortaleza y frontera de los Nazaríes.
De 1407 a 1481 es ocupada por los cristianos que la pierden en el 1481 a manos de los Nazaríes.
Esta conquista es tomada por los cristianos como pretexto para iniciar la guerra contra Granada.
La caída final de Zahara se produce en 1483 a manos de Rodrigo Ponce de León.
Ibn Marzuq
Ibn Marzuq (1370-1371) autor de una obra en la que narra con intención moralizante los “memorabilia” del sultán mariní Abu-l-Hasan, nos informa de las repetidas atenciones que el susodicho manifestará hacia los pobladores del glacis defensivo rondeño.
Dice en concreto: .
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LIBRO III.
CHOROGRAPHIA DEL CONVENTO IVRIDICO DE SEVILLA
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LASTIGI.
Cap.
LXI.
Lastigi es el quinto pueblo Celtico deste distrito, en el qual no se ofrece menos dificultad para assentar, qual pueblo sea: pero aquella máxima, que llevamos, de que estos lugares estuvieran unos cerca de otros, y algunas otras razonables congeturas me dan a entender, que Lastigi oy la villa de Zahara, que dista de Ronda quatro leguas, poco mas, o menos, y de Sevilla catorze leguas al medio día, inclinado un poco al levante.
Esta situada esta villa sobre una gran peña tajada; que solo tiene entrada por una parte al Poniente, donde tiene una puerta fortisima con torres, valuartes, murallas, y otras fortificaciones.
Por todas las demás partes es altísima la peña de modo, que a los que miran hazia el suelo, y las aves, y aun a vezes las nuves parecen abaxo.
Las calles están picadas, y hechas a fuerça de picos; y escodas, y muchas de las casas labradas en la viva peña, y por la mayor parte della se va subiendo por escalones cabados en la misma viva peña.
Finalmente, assi como es esta villa el lugar más fuerte de España por su naturaleza, assi es tan espero, que a las mugeres que son desta condición, llamamos Zahareñas.
En lo muy alto tiene un castillo, y allí cerca esta la Iglesia mayor.
Y no es sola esta la fortaleza desta villa, sino que también para llegar a la población casi una milla desde el rio Guadalete, por un cerro muy alto, y aspero de subir.
Tiene assi mismo junto a si este gran peñasco, en que esta fundada Zahara, la alta sierra, que llaman del Pinar, primeras señas de España, a los que viniendo de las Indias de Occidente navegan el mar Atlantico; porque esta sierra es lo primero, que se descubre de la amada patria, y quien todos dan las primeras saludes.
Entre las demás medallas, que junta el Licenciado Sacho Hurtado de la Puente, se ve una muy antigua de bronze, como un real de a dos, en la que parece una cabeza humana, y cerca della una linea tortuosa.
De la otra parte tiene dos espigas, y en medio el nombre deste lugar, que es en esta forma.
Parece, que aquella linea tortuosa denota el rio Guadalete, que por la parte de Setentrion vaña, y va rodeando con varias bueltas el gran cerro, sobre que se levanta el peñasco, donde esta Zahara.
Las espigas denotan la fertilidad de su campiña, que oy es mucha, y siempre lo habrá sido, como lugar de la Andalucía.
El nombre de Zahara totalmente es árabe, y lo fue una hija de Mahoma, y de una Provincia de Africa, que della lo tomo.
Pudo ser, que esta villa estuviesse en mejores tiempos, y más pacíficos edificada a la falda de la sierra de Lixar, donde hoy llaman los Algodonales; allí vi hartos vestigios de antigua población, que aún están hoy en pie.
En este sitio, al Oriente de la sierra, hay un llano apacible, y hermoso, en el qual hay varias, y abundantes fuentes de excelente agua, que riega muchas huertas, y arboledas, que allí hay; y demás de las fuentes pasa tan cerca el río Guadalete, que también les puede ser de mucha conmodidad, si no les sobrara mucha agua de las fuentes, que allí en el mismo sitio nacen, por cuya conmodidad, poco a poco se ha baxado de Zahara muchos vezinos, y hoy tienen allí población demós de dozientos vecinos, sibien los señores Duques de Arcos han repugnado el poblar este sitio, porque no se despueble el otro, que está de allí media legua poco más.
Gánose primero de los Moros Zahara, y después volvió a perder, hasta que don Rodrigo Ponce de León, Marques, y Duque de Cádiz la volvió a ganar con osadía, y orgullo de aquel su gran corazón.
Estando en Zahara cerca del Castillo, me mostraron la parte, por donde el Marqués, y los Christianos (según allí es recebida tradición) habían subido trepando, y hincando clavos por las peñas, y da miedo en solo considerarlo.
También oían contar en la misma sazon a un hidalgo anciano de aquella villa, un coloquio, que avia passado entre una muger de cien años, y uno de los señores Duques de Arcos y entretenerse al sitio de los Algodonales; y diciéndole, que en el mismo sitio, aún vivía una vieja, que había conocido, y visto al Marques de Cádiz, aun antes que se ganara Ronda, donde toda via estavan los Moros: el Duque con la curiosidad de ver mujer tan anciana, y que le podía dar nuevas de conocimiento de tan valeroso caballero, y su ascendiente, fue a las casas, donde estaba, porque ella estava ya ciega, y apenas podía andar: y habiendo llegado a la parte donde estaba, le dijeron, que allí estaba el señor Duque de Arcos su señor, y el Duque la saludo lo qual respondió la buena vieja: Seais bien venido señor Duque, y reprendiéndola los circunstantes, que no hablase de aquella manera, el Duque los reprendío a ellos, diciendo, que más estimada aquel vos de aquella vieja, que la excelencia, que todos le llamavan.
Pregúntole, si había conocido al Marques de Cádiz don Rodrigo Ponce de León, y dijo que sí, y le había visto muchas veces: y diciéndole, que dijese lo que del se le acordaba, dijo, que habiendo Moros en la ciudad de Ronda, y siendo ella cagaleja, vino a aquel sitio con cinquenta Cavalleros, todos sus lanzas y adargas, como si vivieran a pelear; y que el día que allí llegaron era Domingo: y después de verles dicho Missa su Capellan, que consigo traía, preguntó, que si havía algo que comer; alo qual, los que allí se hallaban, que moraban el sitio, dijeron, que no había cosa ninguna para su Señoría: repregúntoles el Marques, si había por allí cerca algún ganado del termino de Ronda, y diciéndole, que allí cerca andaba el ganado de los Moros, el Marques y los suyos subieron a caballo, y de a poco volvieron con un toro que habían muerto; el cual después de desolado, y hecho piecas, lo mando asar, y del comieron todos: y habiendo seteado todos sobre sus adargas debajo de los árboles, que allí había, a la tarde se habían vuelto a escapar.
Fuele de mucho gusto al Duque la relación, y el modo con que la buena vieja la hizo; porque diciendo, que el Marques, u los suyos habían comido aquella carne de toro assada, añadía ella: No como vos ahora señor Duque, que comeís buenas gallinas; y diciendo, que habían sesteado sobre las adargas, decía: No como ahora señor Duque, que vos dormis entre sabanas de Olanda.
Lo cual no solo llevaba mal con el Duque, más antes admiraba la excelente virtud de su bisabuelo, y de aquellos Cavalleros, que le acompañaban: y yo juntamente en esta acción reconozco la viva imitación de los Héroes, que introduze Homero en su Iliada, donde jam´ss representa combite demás, que carne asada, pan y vino: y en la Odisea, significando los muchos regalos, que la Ninfa Calipso hazia Vlisses, dice, que le daba pan blanco y vino tinto.
Con esta parsimonia vivieron aquellos restauradores de España, imitadores verdaderos de aquellos antiguos Héroes.
Ahora podemos todos exclamar lo que Cicerón O tempora ¡o mores! Bueltos a nuestra Zahara, digo, que sera hoy villa de quinientos vecinos, Título de Marquesado de la Casa de Arcos, por haberla ganado don Rodrigo Ponce, a quien dijimos se la dieron los Reyes Católicos.
Escribe muy a la larga las amenidades, fertilidad, y la abundancia desta villa Diego de Mesa en las grandezas de España, cap.
30 y Salazar de Mendoça en el Chronico de los Ponce de Leon, allí remito al Lector lo mucho, que aquí debo, por no repetir lo mismo, que otros han dicho, que no es este mi intento.
ACTA CAPITULAR DE ZAHARA DE LA SIERRA:12 de marzo de 1845
En la villa de Zahara a doce de marzo de mil ochocientos cuarenta y cinco, reunidos en estas Casas Capitulares los señores del Ayuntamiento que al margen se expresan quienes por ante mí, su secretario acordaron lo siguiente.
Por el señor presidente se hizo presente que el desastroso estado en que la actual estación de lluvias y vientos habían puesto a este vecindario, lo habían obligado a reunir a la Corporación extraordianariamente para que sobre esta deliberación, pues que rodeado el pueblo de barrancos desnivelando enteramente el terreno sobre que esta población se halla el vecindario en mayor conflicto amenazadas muchas partes de las casas con undimientos y otras a ser demolidas a impulso de las grandes piedras que amenazan desprenderse del gran tajo que las domina, como consecuencia de la referida desnivelación.
Que esta catástrofe ha ocasionado ya rruinas y amenaza otras más considerables y si no se encuentran medios de atenuar tantas fatalidades que han producido en el vecindario la mayor consternación, que hasta llega su autoridad ha tomado las medidas oportunas, entre otras cortar las aguas de la fuente de arriba y fortificar algunas paredes más peligrosas pero que todo es insuficiente en atención a que el pueblo se ve casi incomunicado por el gran quebradero que lo pasa de la mitad de él, sus entradas obstruidas y peligrosas por las mismas causas y los puentes de sus rios sin poder llegar a ellos por otros grandes quebraderos, muchas casas arruinadas y otras en eminente peligro de serlo, males todos superiores a las fuerzas ordinarias y extraordinarias de este vecindario, que implora la tutela de la autoridad publica para librarse de azares que le rodean.
Penetrada la corporación de la exactitud de lo dicho por el señor alcalde acordaron conforme de los señores un expediente que abran los extremos del anterior relato, con apreciación de las perdidas, su valor y las cantidades necesarias para evitar otras y asegurar el pueblo y sus libres comunicaciones: Que dicho señor adopte cuantas medidas le sugiera su celo y en las atribuciones de esta corporación para impedir en cuanto sea posible los males que se sufren para lo que le confieren comisión y están prontos a prestarle auxilios los individuos de la misma: Que se dé la orden a la Junta Municipal Beneficencia adopte y propongan las medidas que le sean oportunas para que sea socorrida la miseria que ha producido la actual calamidad: Que se dé cuenta de todo al Sr.
Jefe, político con testimonio de este acto para que sus señores ordene lo conveniente, sin perjuicio de remitirle el expediente de que se hace merito y consultarle a un mismo tiempo de que fondos podrá echar mano la corporación para las obras más perentorias que la situación del pueblo exije, y que últimamente se le diga que la corporación se ocupe de prevenir nuevos quebrantos y que espera que sus señorías extendera su mano protectora y tutelar a favor de un pueblo lavorioso y pacifico afligido por una calamidad espantosa.
Peñalver (Alcalde), Márquez, Pérez, Mesa Calero, Casillas, Tardío, Castro y Tardío Pineda.
Fuente: CIA Factbook, Wikipedia
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